ADOPTARE

“La gandeza de una nación puede ser juzgada por el modo en que trata a sus animales”. Mahatma Gandhi (1869-1948)

Como ser humano, siempre he repudiado el lamentable maltrato animal que tanto abunda en nuestra sociedad. La música, además de ser uno de los más hermosos recursos de expresión artística, es también un invaluable vehículo para acercarse a la gente y elevar conciencia sobre esta inaplazable cuestión. Debido a esto, hoy desarrollo un programa denominado ADOPTARE, cuya finalidad es promover la adopción responsable de perros, gatos y de otras especies, entre el público que se solidariza con esta elevada causa.  Por todo lo anterior, todos los recursos que se obtienen de la venta de mi música, se canalizan al apoyo de los animales. 

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¿Por qué adoptar un perro entrado en años?

Ya no hay sorpresas. Los perros adultos son como libros abiertos. Ya no existe incertidumbre con relación a la dimensión corporal que posee –debido a que cesó de crecer varios años atrás-, y su personalidad es completamente estable. El conocimiento de los dos aspectos anteriores permite planificar mucho mejor su estancia en nuestro hogar, así como la gestión de su alimentación e higiene.

Fácil de entrenar. Hay un viejo adagio que dice: “un viejo perro no aprende trucos nuevos”. La frase, aunque popular, se halla trágicamente sesgada de la realidad. En realidad, los perritos entrados en años tiene una capacidad incrementada de permanecer enfocados en el proceso de aprendizaje, en contraste con sus congéneres más jóvenes, los cuales son mucho más intranquilos. Más aún; debido a los muchos años que tienen de convivir con otros seres humanos, les permite inferir de un modo más preciso lo que se les solicita. 

Son más amorosos. Son muy comunes las historias de gente que descubre que sus perros se vuelven un tanto más amorosos, conforme van sumando años. Posiblemente el lector de estas líneas conoce más de un ejemplo en este sentido. En el caso de los perros que son adoptados en sus años dorados; suele generarse un vínculo amoroso casi instantáneo con ellos, pues tienen además años acumulados de veteranía relacionándose con otros seres.  

Ahorro de energía y desastres en la casa. A diferencia de los perros que se tienen cuando son muy jóvenes de edad , con el hecho casi inevitable de que destruirán algunas cosas de la casa, tales como zapatos, tapetes, muebles etc., los perros adultos no exigen un monitoreo tan extenuante por parte de quien los adopta, toda vez que poseen hábitos mucho menos impulsivos y previsibles. Además, debido a que tienen menos energía, exigen menos cantidad de ejercicio y pueden resultar idóneos para convivir con niños pequeños.

Permiten planificar la vida con más facilidad. Todos tenemos un tiempo de vida determinado. Cuando se adopta a un perro desde que es cachorro, la responsabilidad de cuidarlo se puede prolongar -en no pocas ocasiones-, hasta por 20 años o más. Si uno planea algunos cambios de domicilio o de actividad en el horizonte de algunos años en el futuro, y si en este porvenir no se considera poseer un perro; puede ser prudente adoptar a un perro viejo, cuya perspectiva de vida será más limitada.

Salva una vida, se un héroe. En los refugios de animales, los perros viejos suelen ser los últimos en ser adoptados y los primeros en ser, lamentablemente, sacrificados. Salvar la vida de un perro viejo ofrece un bienestar emocional sin paralelo. Son seres simplemente extraordinarios, verdaderos ángeles. Considerar adoptar a un perro en sus años dorados, puede ser una de las decisiones más sabias y gratificantes en la vida de un ser humano. Date la oportunidad de reflexionarlo.   

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Las mascotas contribuyen a evitar la depresión

Muchos estudios han demostrado que los animales contribuyen en mucho al mejoramiento del estado de ánimo y a la disminución del estrés.

Una forma menos compleja, pero no menos significativa de amar a alguien. Si uno padece de complicaciones al relacionarse con otros seres humanos, los animales pueden representar un excelente antídoto. Los animales de compañía nos hacen sentir vinculados de un modo espontáneo y frecuentemente profundo. No padecemos con ellos de las vicisitudes que producen los puntos de vista encontrados que podemos tener con otros seres humanos.

Desarrollan nuestro sentido de responsabilidad y crecimiento personal. En muchas ocasiones, uno no se siente realmente capaz de hacerse responsable de otro ser. A duras penas uno se siente medianamente diestro en el manejo de su propia vida. Los expertos reconocen que incrementar ese sentido de propósito y de trascendencia en la vida, puede tener un efecto indiscutiblemente benéfico para nuestro estado de ánimo cotidiano. 

Estimulan el ejercicio y la construcción de rutina. El estilo de vida actual favorece el sedentarismo de muchos seres humanos. Tener una mascota, por razón de obligación moral hacia ella -y por extensión de beneficio hacia nosotros mismos-, exige ser paseada de modo rutinario y en varias ocasiones en el día. Tener una mascota  puede ser una oportunidad de inapreciable valor para volvernos más activos y rutinarios.

Es bien sabido que construirse hábitos positivos de ejercicio y de rutina, tiene un efecto extraordinariamente benévolo para poder disminuir o eliminar la depresión.

Son un antídoto para el aislamiento. El síntoma depresivo suele aislar a la persona, lo que incrementa a la postre aún más la depresión. Tener una mascota, evita reconfortantemente que uno se sienta completamente solo. Además, al momento de sacarla a pasear, una mascota favorece en mucho que la persona socialice con otros que también tienen perro o que se acerque gente que, curiosa, desea preguntar algo sobre nuestra mascota.

Simplemente, tocarlos nos ayuda. Muchos estudios muestran una y otra vez que tocar un perro, un gato u otros seres, genera un beneficio casi automático a la regularización de la presión arterial, el ritmo cardiaco, mejora la calidad del sueño, disminuye los días de enfermedad al año y baja el estrés.

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¿Por qué adoptar?

1. Adoptar significa salvar una vida. Centenares de miles de perros y gatos son sacrificados cada año en México. El número de animales que pudieran ser salvados aumentaría de modo dramático, si la gente tuviera una mayor disposición a adoptar animales, en lugar de adquirirlos en comercios. De hecho, cada vez que uno adopta, por ejemplo un perrito, está de facto salvando la vida de dos perros; tanto la del animal adoptado, como la de otro que pueda ser salvado al ser ingresado en reemplazo del primero al refugio. Desafortunadamente los refugios no cuentan con espacio infinito para dar alojamiento a todos los perros que necesitan ser rescatados.

2. Cuando se adopta, se obtiene un animal generalmente sano y temperamentalmente conveniente. La mayoría de los refugios en nuestro país, realizan enormes esfuerzos para poder ayudar a los animales rescatados. Dichos esfuerzos se reflejan en que los perritos suelen tener un estado de salud aceptable y además son previamente analizados para reconocer su idoneidad para convivir con seres humanos.  

3. Adoptar supone ahorrar dinero. Adoptar un perro es generalmente mucho más económico que adquirirlo. Además, el dinero que solicita el refugio es para seguir operando en beneficio de otros perros que siguen interminablemente ingresando a la organización benéfica.

4. Adoptar genera bienestar personal. En principio uno se siente justificadamente orgulloso de salvar la vida de un ser maravilloso. Por otra parte, hay muchas investigaciones que han confirmado que tener animales generan un bienestar psicológico, emocional e incluso físico en los seres humanos. Por ejemplo, es consabido que convivir con un animal disminuye la presión arterial y el nivel de colesterol.  Caminar con él, cepillarlo, incluso acariciarlo, fomenta de un modo natural la actividad física del adoptador, lo cual es ampliamente beneficioso para la salud cardiaca, la circulación sanguínea, disminuyendo la pérdida de tejido óseo. En síntesis, los animales son excepcionales amigos y una fuente de inestimable bienestar general para quien elige tenerlo.

5. Si uno adopta, deja de apoyar a los criadores de animales y las tiendas de mascotas. Muchos criadores de animales, contra lo que la mayoría  podría imaginar, son verdaderas fábricas de producción que anteponen el deseo de ganancia, sobre el bienestar de los animalitos. Dichos lugares de reproducción están frecuentemente en pésimas condiciones de higiene y de cuidado médico. Los padres de los cachorros se mantienen permanentemente en jaulas, sin compañía humana y sin la posibilidad de poder formar alguna vez parte de un núcleo familiar humano.  Estos animalitos se tienen únicamente con el propósito de aparearse para producir múltiples generaciones de cachorros que serán puestos lucrativamente a la venta. Cuando los perritos reproductivos ya no son útiles, son simplemente abandonados a su suerte o asesinados. Desafortunadamente, muchos consumidores de animales de compañía, ignoran que están involuntariamente apoyando a estas lamentables fábricas de cachorros. Por todo lo anterior, cada vez que se adopta, uno sabe que no está financiando esta indecible maquinaria de muerte. En lugar de comprar, procura investigar sobre refugios que ofrecen animales en adopción cerca de tu localidad. Probablemente encontrarás decenas de animales que puedan ser idóneos para ti. 

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